Esa extraña especie llamada libertad

Hay personas que me preguntan por que uno GNU/Linux. Aun existen personas que ni siquiera conocen la existencia de GNU/Linux, y para las cuales su mero nombre produce la intranquilidad de lo desconocido, la inseguridad de lo no comun, el temor a lo nuevo.

Incluso hay personas que, si bien usan GNU/Linux, no saben valorar en lo que se merece un sistema que, ante todo, nos da LIBERTAD.

Es sorprendente que haya personas que me sigan preguntando como valoro tanto GNU/Linux. Por que para mi es como si me preguntaran : ¿Por que valoro un programa que puedes copiar, que puedes regalar a tus amigos, que puedes modificar si no te gusta como funciona, del que puedes, porque lo necesitas o por el simple gusto de aprender algo nuevo, observar como esta escrito husmeando en su codigo fuente?¿No preferirias una maravillosa caja negra, de la que nada sabes como funciona por dentro, y la cual al principio te hace estar de acuerdo con una licencia enorme que nunca lees entera, generalmente en ingles y un lexico extraño, mas apropiado para abogados que para tecnicos o cientificos, pero que basicamente te amenaza con ser perseguido por la justicia y/o terminar en la carcel a un pequeño desliz que cometas?.

Pero es de comprender que una sociedad que cada vez va teniendo mas y mas a una forma de pensar unica, a una forma de comprar unica, a una forma de vivir y donde el mero gusto por la existencia se va perdiendo, absorvido por una varagine consumista que prometa ganar el cielo a cambio de unos dolares, existen muchas personas que no aprueban todo lo que salga de dicho rol. Es de comprender que en un mundo que desprecia lo natural , donde los bosques se ven como fuente de recursos que como lugares de disfrute, el trabajo como esa cosa que hay que hacer para ganar mas y mas dinero, la comida como esa sustancia que tomar, hacer posible de manera rapida y seguir produciendo, produciendo… y el medico como esa molesta persona que logra que la maquinaria biologica pueda seguir aguantando, es de comprender, que repito , que sea dificil entender como algunas personas valoramos un poco ese resquicio de libertad que va quedando en nuestras vidas.

Libertad para pasear por las calles y no por un mall, libertad para respirar el aire de los bosques y no pagar por una terapia de oxigeno con tratamiento especial de rayos UV, libertad para ir caminando o en bicicleta sin ser atropellado por un tumulto de automoviles asfixiado por sus humos, libertad para trabajar en lo que nos gusta y no aquello en que nos paguen mas, libertad para usar el software que nos de la gana y compartirlo con las personas que nos rodean.

Libertad en definitiva para intentar guiar un poco nuestra vida y que no sea guiada desde una alineante autoridad exterior, inmensa y toda poderosa, en lo que el sistema que vivimos se reproduce y desarrolla, cual si de un enorme hongo se tratase que poco a poco va extendiendo sus esporas a nuevos campos en los que hacer brotar el control, el dominio y el negocio sin escrupulos.

Asi que eso es lo que tenemos: Un aire venenoso que huele a gasolina recien quemada, el agradable sabor a cloro del agua, las melodiosas polifonias de airados conductores tocando la bocina, una decorativa fruta de aspecto perfecto pero con un homogeneo sabor a madera, una vistosa comida con sabor siempre a ketchup y a conservante E-252 y la deliciosa oportunidad de estar siempre localisables en nuestro pequeño telefono celular para en cualquier momento y lugar poder dejar lo que tubieramos entre manos (o entre piernas) y acudir a la llamada del trabajo, al reclamo del dinero al son de la productividad.

Esto es lo que tememos, insisto y podemos vivir con ello pero por lo menos que nos dejen elegir un sistema operativo que haga lo que nosotros queremos que haga y no lo que el fabricante, el sistema o la sociedad deseen que hagamos.

Y saboriemos mientras podamos el curioso sabor de esa especie ( Ahora prohibida de recolectar por estar en peligro de extincion y disponible solo en pequeñas resevas naturales ) llamada libertad.